
Vas a montar la web de tu negocio y, antes de hablar de diseño, te piden dos cosas que suenan parecido: el dominio y el hosting. Te dicen que hay que contratar los dos, que se renuevan cada año y que conviene que estén a tu nombre, pero nadie se para a explicarte qué es cada uno ni por qué no basta con uno solo.
Es normal que se confundan, porque muchas empresas los venden juntos en el mismo paquete y en la factura aparecen uno al lado del otro. Sin embargo, son dos piezas distintas, con funciones distintas, y entender la diferencia te ahorra sustos el día que quieras cambiar de proveedor, mover la web o crear el correo de tu empresa.
En este artículo te explico qué es un dominio, qué es un hosting, en qué se diferencian, cómo se relacionan entre sí y qué conviene revisar antes de contratarlos para que tu web no dependa de nadie más que de ti.
¿Qué es un dominio?
El dominio es la dirección de tu web en Internet, el nombre que la gente escribe en el navegador para llegar a ti: por ejemplo, tuempresa.es. Funciona como la dirección postal de un local: le dice a quien te busca dónde estás, pero por sí misma no contiene nada.
Técnicamente, cada web vive en un servidor que se identifica con una serie de números (su dirección IP). Como nadie recordaría esos números, existe el sistema de nombres de dominio, el DNS, que traduce el nombre que escribes en la dirección numérica del servidor donde está la web. Cuando alguien escribe tu dominio, el DNS le indica a su navegador adónde tiene que ir.
El dominio no se compra para siempre: se registra por un tiempo, normalmente uno o varios años, y hay que renovarlo para no perderlo. Los dominios .es los gestiona en España la entidad pública Red.es, aunque tú los contratas a través de un registrador, que es la empresa que te los da de alta y te cobra la renovación.
¿Qué es un hosting?
El hosting, o alojamiento web, es el espacio en un servidor donde se guardan todos los archivos de tu web: las páginas, las imágenes, la base de datos, los textos. Siguiendo con el ejemplo del local, si el dominio es la dirección, el hosting es el propio local, el sitio físico donde está todo lo que enseñas a tus clientes.
Ese servidor está encendido las veinticuatro horas y conectado a Internet, de modo que cualquiera pueda ver tu web a cualquier hora. Por eso la calidad del hosting influye tanto en la experiencia: un buen alojamiento hace que la web cargue rápido y esté disponible, mientras que uno saturado la vuelve lenta o la deja caer en los momentos de más visitas.
Hay distintos tipos de hosting según cuántos recursos tienes para ti. En un hosting compartido tu web convive en el mismo servidor con muchas otras y comparte su potencia; es la opción más económica y sirve para webs sencillas. En un servidor privado virtual (VPS) tienes una parte del servidor reservada solo para ti, y en un servidor dedicado, la máquina entera. Cuanto más tráfico o más funciones tiene la web, más sentido tiene subir de nivel.
¿Cuál es la diferencia entre dominio y hosting?
La diferencia de fondo es que el dominio es el nombre y el hosting es el espacio. Uno sirve para que te encuentren y el otro para que haya algo que ver cuando llegan. Puedes tener un dominio sin hosting (la dirección existe, pero no lleva a ninguna web) y un hosting sin dominio (la web existe, pero solo se puede ver a través de una dirección técnica que nadie va a escribir).
- Qué es. El dominio es una dirección; el hosting es un espacio de almacenamiento en un servidor.
- Para qué sirve. El dominio identifica tu web y tu correo; el hosting guarda la web y la sirve a quien la visita.
- De qué depende su calidad. El dominio, de que sea corto, fácil de recordar y de la extensión adecuada; el hosting, de su velocidad, su estabilidad y el soporte técnico.
- Cómo se paga. Los dos suelen pagarse por años, aunque el hosting también puede contratarse por meses.
- Qué pasa si caduca. Si caduca el dominio, tu web y tu correo dejan de funcionar aunque el hosting siga pagado; si caduca el hosting, la dirección existe pero no muestra nada.
¿Cómo se relacionan el dominio y el hosting?
Para que tu web aparezca al escribir tu dominio, hay que apuntar el dominio al hosting. Esto se hace en la configuración DNS del dominio, indicando la dirección del servidor donde está alojada la web. Si los dos están contratados con la misma empresa, suele configurarse solo; si están en empresas distintas, hay que hacerlo a mano, algo sencillo cuando sabes dónde tocar.
Tenerlos separados no es ningún problema y, de hecho, tiene una ventaja: si algún día quieres cambiar de hosting, solo mueves la web y cambias hacia dónde apunta el dominio, sin tocar el registro del nombre. Lo que sí conviene es que tengas acceso a los dos paneles, o al menos que sepas quién los tiene.
¿Cómo se contratan? ¿Juntos o por separado?
Tienes dos caminos y los dos son válidos:
- Con el mismo proveedor. Es la opción más sencilla: contratas el dominio y el hosting en el mismo sitio, la configuración se hace sola y tienes una única factura y un único soporte. Muchos hostings incluyen además el dominio gratis el primer año.
- Cada uno en un proveedor. Registras el dominio en una empresa y alojas la web en otra. Requiere apuntar el dominio a mano, pero te da más libertad: si el hosting te da problemas, te cambias sin tocar el registro del nombre.
En cualquiera de los dos casos, el proceso es parecido: primero compruebas que el nombre que quieres está libre, lo registras a nombre de tu empresa, eliges el plan de hosting según el tipo de web que vas a tener y, por último, conectas uno con otro desde el panel del dominio.
¿Y el correo electrónico y el certificado SSL?
Son las dos dudas que suelen venir justo después. El correo con tu dominio (del tipo info@tuempresa.es) también depende del dominio, porque es el DNS el que indica a qué servidor deben llegar los mensajes. Ese servidor de correo puede ser el mismo hosting de la web o un servicio aparte especializado en email; muchas empresas prefieren separarlos para que una incidencia en la web no les deje sin correo.
El certificado SSL es lo que hace que tu web empiece por https y que el navegador muestre la conexión como segura. Se instala en el hosting y va ligado a tu dominio. Hoy es imprescindible: los navegadores avisan cuando una web no lo tiene, y muchos hostings lo incluyen sin coste con certificados como los de Let's Encrypt, que hay que renovar de forma periódica (lo normal es que se haga solo).
Qué revisar antes de contratar dominio y hosting
Más allá del precio del primer año, que suele ser promocional, hay algunas cosas que marcan la diferencia a medio plazo:
- Que el dominio esté a tu nombre. El titular del dominio debe ser tu empresa, no la agencia ni el informático que te lo contrató. Si no, el día que quieras cambiar de proveedor puedes tener problemas para recuperarlo.
- El precio de la renovación. Fíjate en cuánto cuesta el segundo año, no solo el primero, tanto del dominio como del hosting.
- La ubicación y la velocidad del servidor. Si tus clientes están en España, un servidor en Europa ayuda a que la web cargue más rápido para ellos.
- Las copias de seguridad. Pregunta si el hosting hace copias automáticas, cada cuánto y si puedes restaurarlas tú.
- El soporte. Que haya alguien que responda, en tu idioma y en un tiempo razonable, cuando algo falle.
¿Necesitas las dos cosas para tener web?
Sí: para tener una web propia con tu nombre necesitas un dominio que la identifique y un hosting donde esté alojada. Lo que no necesitas es pelearte con la parte técnica si no te apetece. Cuando hacemos una web en Femapps podemos encargarnos también del dominio, el alojamiento y el certificado, y lo dejamos a nombre de tu empresa para que siempre sea tuyo.
Si estás pensando en tu web, puedes ver cómo trabajamos en diseño web en Castellón o escribirnos para contarnos qué necesitas.
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